
Blood Money, el valor de una VIDA pronto en
Puerto Rico
El aborto supone, la muerte del niño, un sufrimiento dramático para la mujer, un tremendo fracaso social y un gran negocio para los abortistas. Pronto en los Cines de Puerto Rico, Blood Money, el valor de una Vida, una película que denuncia, las entrañas económicas que esconde el negocio abortista.
Gracias a todos por creer en un cine por la VIDA.
Estamos trabajando para la exhibición de este documental para los inicios del
Próximo año pero avisen a los defensores de la Vida vean los cortos a continuación Norma Leah McCorvey, de 22 años, descubrió que estaba embarazada. Era su tercer hijo… A los 16 se había casado con Woody McCorvey, a quien abandonó –presuntamente por malos tratos- mientras esperaba a su primera hija. A los 19 había tenido un bebé con otro hombre y lo había dado en adopción. Esta vez decidió abortar. Por entonces el estado de Texas sólo permitía el aborto en casos de violación e incesto, así que Norma dijo que había sido violada; más tarde, admitiría que mintió. Se le denegó el aborto porque no existía ninguna denuncia policial de la supuesta violación. Recurrió a una clínica ilegal, pero cuando llegó la policía había cerrado el lugar. Fue entonces cuando alguien puso a Norma en contacto con las abogadas Linda Coffe y Sarah Weddington, quienes en 1970 iniciaron el caso que a la larga llevaría a la aprobación del aborto libre en estados Unidos. Representando a su cliente, bajo el pseudónimo Jane Roe, Coffe y Weddington presentaron una demanda en un Tribunal de Distrito de Texas. El veredicto fue apelado varias veces, hasta que finalmente el caso llegó a la Corte Suprema. El informe del juez Blackmun dividío el embarazo en tres períodos, o trimestres. Según la visión del juez, durante el primer trimestre la mujer debería tener total libertad para abortar, de acuerdo con su médico y sin consultar con nadie más. Durante el segundo trimestre, cuando el aborto podía suponer un mayor riesgo para la salud de la mujer, los estados tendrían potestad para regularlo con el fin protegerla. Sólo en el tercer trimestre el derecho del estado a proteger la vida del feto sería lo suficientemente grande como para imponer restricciones severas al aborto, e incluso entonces este estaría permitido cuando fuera necesario para salvar la vida de la madre. Durante sus alegaciones, Blackmun señaló que debido a la incertidumbre sobre el estatus moral y médico del feto, los estados no pueden adoptar ninguna teoría respecto a cuándo empieza la vida, y por tanto respecto a si los fetos tienen o no los mismos derechos que los recién nacidos. Entre tanto, y sin que se hubiera producido aún decisión judicial alguna, Norma McCorvey tuvo a su tercera hija, a la que dio en adopción. Después de Roe vs. Wade Norma Leah McCorvey nunca tuvo un aborto. Durante muchos años vivió en Dallas con su pareja, Connie Gonzales. En 1994 escribió su autobiografía, I am Roe, y durante una firma de ejemplares conoció al ministro evangélico Flip Benham, que la convirtió y la bautizó el 8 de Agosto de 1995. Poco después empezó a trabajar con el movimiento anti-abortista en operaciones de rescate. En 1998 McCorvey se unió a la Iglesia Católica en Dallas, bajo los auspicios del padre Frank Pavone, Director Internacional de Sacerdotes por la Vida. En el 2005, en un caso conocido como McCorvey vs. Hill, Norma McCorvey pidió a la Corte Suprema que revirtiera la decisión de 1973, alegando que el caso debería reabrirse, ante la evidencia de que el aborto daña a las mujeres. La petición fue denegada. Desde 1973 se han producido más de 45 millones de abortos legales en todo Estados Unidos y Puerto Rico.
Blood Money La Pelicula