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Nido de Tinglar en Condado con los recien nacidos (Cortesίa del DRNA)


5 datos interesantes sobre el tinglar que regresa a las playas de Puerto Rico Publicado el 06/04/2014


El Festival del Tinglar está a la vuelta de la esquina, este año en su novena edición. Pautado para celebrarse el 5 de abril, el Festival busca crear conciencia entre el público en general sobre esta tortuga marina que cada año regresa a las playas de Puerto Rico a poner sus huevos. Según el blog CoquíPR:

En Puerto Rico, las áreas de anidaje han disminuido en número debido al desarrollo de las playas y áreas costeras. Esta pérdida de habitáculo se debe principalmente a la construcción de proyectos residenciales, turísticos e industriales y a la expansión de zonas urbanas en áreas costeras. Sin embargo, los reflejos de las luces en áreas desarrolladas (como el alumbrado directo de playas) producen desorientación tanto de tortugas adultas como de neonatos. Muchos neonatos cuando salen del nido, en vez de regresar al mar, se desorientan por las luces y van en dirección contraria al mar, donde son comidos por depredadores, matados por automóviles o mueren por exposición al sol. A esto se suman las adversidades que pueden enfrentar las tortuguitas recién nacidas en su carrera al mar. Las mismas pueden ser dañadas por animales domésticos (como perros) o depredadas por aves marinas o cangrejos.

El vandalismo de nidos, robo de huevos y matanza de las hembras cuando salen a anidar son graves problemas que afectan la especie. Los tinglares son especialmente susceptibles a la ingestión de plásticos en el mar, cuando confunden los mismos con aguavivas.

Con motivo del Festival del Tinglar, y para ayudar a difundir información sobre él, presentamos a continuación 5 datos interesantes sobre este reptil:

1. El tinglar es la especie de tortuga marina más grande del mundo.

La revista digital Mi Puerto Rico Verde ofrece más información sobre las características físicas de esta tortuga:

El tinglar más grande documentado pesó 916 kilogramos, equivalente a poco más de 2,000 libras. […] El tinglar es de tonos oscuros con pequeñas manchas redondas blancas y rosadas.  Es fácilmente distinguible por sus siete estrías en forma de cordillera que corren a lo largo del carapacho y por las peculiares grandes aletas frontales.  Las hembras también tienen una mancha rosada característica en el tope de su cabeza.

2. El tinglar es la única especie de tortuga marina que no tiene caparazón duro.

Según la página Amigos de las Tortugas Marinas, un esfuerzo comunitario dedicado a contribuir a la protección de los tinglares:

A diferencia de las demás especies de tortugas l tinglar] no tiene un caparazón duro o de concha si no más bien una cubierta de cuero que tiene siete aristas longitudinales la cual se siente al tacto con textura gomosa o de goma.  Esta forma de caparazón, más blando que el de las demás especies, es una adaptación para poder resistir las grandes presiones cuando se sumerge a profundidades considerables que pueden ser superiores a 3,000 pies, más profundo que cualquier otra especie de tortuga.  Si su caparazón fuera uno rígido y duro como el de las demás especies de tortugas se rompería o quebraría por efecto de la enorme presión del agua.

3. La luna y las estrellas son puntos de referencia para los tinglares.

La contaminación lumínica es un problema muy serio para el tinglar cuando regresa a anidar. La revista ambiental digital Corriente Verde explica por qué:

Las tortugas neonatas usan el reflejo del brillo de la luna y las estrellas en el mar como punto de referencia, para saber hacia dónde dirigirse para llegar al océano. Ésa es una de las razones por las cuales no se deben construir edificios u otras estructuras cerca del mar, ya que las luces o focos de los edificios pueden confundir o desorientar tanto a las crías neonatas como a las tinglares adultas, haciéndoles creer que el mar se encuentra en dirección de las bombillas.

4. La hembra de la especie realiza las migraciones más largas de cualquier otra especie de tortuga marina.

Amigos de las Tortugas Marinas revela un poco más sobre las extraordinarias distancias que son capaces de viajar las hembras tinglares:

Las hembras de tinglar realizan las más largas migraciones de todas las especies de tortugas marinas. Entre sus áreas de alimentación y playas para anidar, pueden realizar viajes de hasta más de 3,000 millas o 6,000 Km. Los tinglares son tortugas oceánicas que viven la mayor parte del tiempo alejadas de las costas con excepción de su temporada de anidación en las cuales regresan a las playas de los trópicos. Después de aparearse en el mar, las hembras regresan a las cálidas playas de arena de los trópicos para construir su nido y depositar entre 75 y 100 huevos.

5. El sexo del tinglar se determina por la temperatura de la arena.

Nuevamente, Amigos de las Tortugas Marinas ofrece más detalles al respecto:

La temperatura del nido determina el sexo de las tortuguitas, temperaturas más altas resultan en hembras y un poco más bajas resultan en machos. Por lo cual podemos pensar que los huevos del tope que estarán más caliente por la radiación solar sobre la arena deberán resultar en hembras y los que están más profundos deben resultar machos, pero no siempre es así, pues hay otros factores como las lluvias y el oleaje que pueden afectar las temperaturas en el nido.  La temperatura promedio del nido es de unos 29.5°C – 85°F.

A continuación, un breve pero excelente documental sobre los tinglares:













Huevos de Tinglar
Por Dr. Cesar Vázquez      
Comunicado a nuestros Legisladores y a los Medios     
Mas Informacion Primera Hora
5 de febrero 2019

Está prohibido por leyes federales y estatales interferir

o destruir los huevos de tinglar. El tinglar es la más

grande de las tortugas y como muchos animales está

en peligro. ¿Protegemos los huevos por los huevos

mismos? No. Protegemos los huevos porque de los

huevos surgen los tinglares. ¿Puede existir la tortuga

sin el huevo? No puede. Toda tortuga un día fue huevo.

El huevo es parte del ciclo de vida de la tortuga que

llamamos tinglar.


En Puerto Rico un huevo de tinglar vale más que un niño antes de nacer. Está prohibido destruir un huevo de tinglar pero se exige como un derecho el poder destruir un niño antes de nacer, por cualquier razón.

 Para tranquilizar la conciencia se dice que lo que está en el vientre materno es un grupito de células. La realidad es que todos somos un grupo de células. Algunos tienen más células otros menos. Pero todos somos animales multicelulares.

 La realidad biológica es que la vida de cada uno de nosotros comenzó en el momento en que el óvulo de nuestra madre y el espermatozoide de nuestro padre se encontraron en ese evento que llamamos fecundación. Ahí comenzamos a existir en el nivel más fundamental, el nivel genético. Todo lo que hemos sido después ha sido el resultado del crecimiento y la maduración. No puede existir la vida humana sin la vida dentro del vientre materno. Ahora, algunos a quienes les permitieron nacer, le niegan a otros el derecho de nacer.

 El aborto por elección es la destrucción deliberada de vida humana. A eso le llamamos asesinato. Pero no es el asesinato de cualquiera. Es el asesinato de nuestros hijos. Porque entendemos que nuestra conveniencia tiene más valor que la vida de un niño. El aborto destruye a la criatura no nacida para evitar tener al niño.

 El argumento es que la mujer tiene derecho a su cuerpo. El derecho al cuerpo se ejerce cuando la mujer determina con quién se acuesta y bajo qué condiciones. La realidad es que una de las razones más importantes para que una mujer aborte es que el hombre que la embarazó no se haga responsable, no quiera dar cara. Pero independientemente de las circunstancias una vez está embarazada ya hay dos cuerpos, el de ella y el de la criatura en su vientre. Cuando la mujer aborta el único cuerpo que se destruye es el de la criatura.

 Hablamos que la dignidad del ser humano es inviolable. Tienen dignidad y derechos los criminales más terribles. Tienen derechos la flora, la fauna y el medio ambiente. Pero los más vulnerables, los que todavía no han nacido, no tienen derechos. Y a eso le llamamos derechos reproductivos, que en realidad es el derecho para matar a nuestros hijos que no han nacido.

 ¿Porqué lo vemos claro con el tinglar pero no lo vemos claro con los niños antes de nacer? Porque no queremos verlo. Porque hemos elevado a derecho fundamental las relaciones sexuales sin responsabilidad donde lo único que importa es el placer. No importa con quien me acuesto. Tampoco importa si surge un embarazo. Para ese inconveniente está el aborto.

 Usualmente el canalla era el hombre que le hacía creer a una mujer que la amaba cuando realmente lo único que le importaba era su cuerpo. Después que la preñaba la abandonaba. Ahora las mujeres reclaman como derecho ser iguales de canallas que los hombres y destruir el fruto de esa relación. Al único inocente, al más vulnerable, al mejor regalo que nos puede dar la vida, el fruto de nuestras entrañas, un hijo.

 Muchas veces la historia que precede a un aborto no es tan fría y calculadora. Un hombre y una mujer que no saben si realmente se aman, con recursos mínimos y con muchos miedos, miedo al qué dirán, a un futuro incierto, a la furia del padre o la madre, al rechazo de otros, incluyendo la iglesia. En algunas ocasiones, cuantas no sabemos, son los padres los que obligan a la hija a abortar. Al final de cuentas muere el más inocente y el más vulnerable.

Callar ante tal atrocidad es ser cómplices. Como fueron cómplices los que cantaban himnos más alto para no escuchar el lamento de los judíos que pasaban cerca en los trenes a una muerte segura.

¿Qué estamos esperando para defender a los que no pueden defenderse? ¡Basta ya! ¡Sí al proyecto 950 del Senado!